Llega el verano y sólo apetece estar a remojo, a la sombra o en el jardín de casa. Yo en casa no tengo jardín, pero nada como unas plantas en el balcón para darle un toque de verde.

El verde es amigo, no enemigo

En el post del otro día os contaba que las plantas y yo no somos muy amigas. Es como si les entrara el pánico de pensar que las tengo que cuidar yo. Pues bien, me he hecho el ánimo y me he propuesto mantener con vida a las pocas que me quedan.

Durante el invierno tenía una vecina muy maja que me las estuvo cuidando. Ella me decía que como tenía que arreglar las suyas, no le importaba echarle un agua a las mías. ¡Hasta me las abonaba y me las trasplantó! Algo que yo no había hecho nunca con ninguna de las que había tenido porque no me duraban tanto como para eso.
El caso es que se ha mudado y a mí se me ha venido el mundo encima.

Las plantas no son lo mío, de verdad. Nada de color verde lo es. Pero de eso ya hablaremos en otro post.
Por ejemplo, los cactus: esas plantas que le duran a todo el mundo. Esas plantas que sobreviven en el desierto a tropecientos grados sin gota de agua. Esas plantas que como la mayoría dice: “no necesitan casi cuidados”. Pues esas plantas, a mí, se me mueren. Y no hay cosa que más rabia me dé que despertarme y ver que ese cactus en el que confiaba, ha mutado de verde a marrón.

Misión: salvarlas

Los domingos hacen mercadillo en mi pueblo. Y yo siempre le digo al señor de las macetas: deme una que dure, que sea de exterior y que haya que cuidar poco. El hombre cada semana me da una, así llevo como cinco o seis, todas moribundas, pero os prometo que tengo una misión muy clara: a éstas las salvo.

Plantas en el balcón verde
Mis plantas actualmente

Si sabéis algún truco infalible, dejádmelo en los comentarios, os estaré eternamente agradecida.

Mientras tanto os mantendré informados del estado de mis plantas.

¿A que el verde es un color precioso para el verano?

2 respuesta a “Verde que te quiero verde”

  1. Yo les hablo, de pequeña me dijeron que había que decirles piropos y cantarles. Cantarles no les canto porque seguro que se mueren de escucharme.

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